En semanas recientes han ocurrido algunos eventos muy importantes para México. No solo por el escándalo, sino porque también nos ayudan a dimensionar la realidad de los problemas que enfrentamos. Parece que, poco a poco, la realidad se impone a las mentiras que todas las mañanas nos intentan vender desde hace 7 años; de nada sirve la narrativa oficial si lo que queremos es solucionar nuestros problemas.
- El Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU decidió exhibir nuestra crisis ante la Asamblea General por considerarla especialmente grave. Señalaron que en México hay desapariciones forzadas de forma generalizada y sistemática con la aquiescencia de las autoridades, lo que podría configurar crímenes de lesa humanidad.
- Se confirmó algo que sabíamos: la CIA sigue trabajando en territorio nacional sin autorización formal, pero con la aquiescencia de autoridades mexicanas (federales y estatales). El crimen organizado es tan peligroso que Estados Unidos lo ha clasificado como una amenaza a su seguridad nacional y eso incluye operaciones en todo el mundo para proteger sus intereses.
- El sistema de justicia estadounidense inició su persecución en contra de políticos mexicanos. Un gobernador, un senador, un secretario estatal, un vicefiscal estatal, tres altos mandos policiales y un presidente municipal son buscados por Estados Unidos por participar en actividades de narcotráfico. La aquiescencia sería el menor sus problemas. No será la última vez.
- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó un informe sobre las desapariciones forzadas en México que, palabras más palabras menos, reafirma lo señalado por el CED semanas atrás: las desapariciones son generalizadas y son “facilitadas” por la enorme impunidad y por las redes de connivencia (dígase, aquiescencia) formadas entre criminales y autoridades.
Ninguno de los eventos sucede en el vacío. Los mexicanos sufrimos una crisis de talla mundial. En 20 años de conflicto, se han acumulado más de 476 mil homicidios, más de 130 mil desapariciones forzadas, millones de desplazados -internos y externos- y miles de millones de dólares en pérdidas económicas.
Pausa. Releamos esas cifras. Son personas, familias destruidas. Hombres, mujeres y niñas
Aunque parece que vivimos anestesiados por la narrativa oficial que todo minimiza, la ausencia de la oposición y el cinismo necesario para tolerar la frustrante discusión pública, la gravedad de nuestros problemas es innegable. Un órgano de las Naciones Unidas nos dice que estamos a un paso de la Corte Penal Internacional (el tribunal internacional que sanciona genocidas), el sistema interamericano lo confirma y una nación extranjera toma en sus manos la “justicia” que nosotros no podemos administrar.
Se nos está yendo el país de las manos y muchas veces no podemos ni siquiera hablar de política (o de políticos) sin pelearnos. Tenemos que encontrar la manera de ponernos de acuerdo en lo que verdaderamente importa. No podemos dejar que la aquiescencia se convierta en nuestra forma de vida.
Crítica y debate.
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aquiescencia (Del lat. acquiescentia): f. Asenso, consentimiento.
- Sin.:consentimiento, asenso, asentimiento, anuencia, conformidad, voluntad, acuerdo, aceptación, aprobación, autorización, beneplácito, permiso, licencia, venia, refrendo.

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